Arquitectura de termitas

Está claro que tenemos la técnica para construir torres de 800 metros de altura, puentes impresionantes y túneles de 50 km pero parece que no sabemos adaptarnos a la naturaleza y que construimos para que el entorno se ajuste a nuestro antojo. El reto de la arquitectura actual es utilizar sistemas que imiten a la naturaleza para obtener diseños más adecuados.

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Fuente: noarquitectura.com y hipernova.cl

Se ha hecho arquitectura racional, gótica, modernista, brutal… incluso futurista, pero ninguna funciona mejor que la arquitectura tradicional, pulida a partir del ensayo-error y mejorada a lo largo de generaciones. Son los métodos que se aplican en la naturaleza. Sistemas y geometrías que se obtienen no por estética o por modas, sino por necesidades y optimización.

En este artículo hemos querido hablar un poco sobre dichos sistemas, mirando los patrones de la naturaleza como modelo de optimización.

El ejemplo clásico de regulación de la temperatura son los termiteros africanos. La razón de su diseño constructivo se basa en su alimentación (cultivación de hongos), que se encuentra en el corazón del termitero y que debe permanecer a una temperatura constante de 30 ˚C. Hecho asombroso puesto que el exterior presenta cambios de temperatura de 1 ˚C durante la noche a 40 ˚C durante el día.

El sistema de climatización de un termitero se organiza a partir de un conjunto de cámaras y túneles que forman la estructura y que conducen el aire caliente al exterior por efecto Venturi. Cuando se necesita refrigerar, el aire se “refresca” al entrar en contacto con la tierra húmeda del suelo (refrigeración por evaporación), mientras que cuando se tiene que calentar el termitero, las termitas regulan la temperatura interior tapando y abriendo túneles generando corrientes de convección. La altura y orientación de su chimenea central, siempre orientada a norte, mejora la circulación del aire y es un factor importante, igual que el grosor de sus paredes (inercia térmica), el calor acumulado por los muros durante el día se libera al interior durante la noche y las paredes ya enfriadas se vuelven a calentar durante el día.

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Eastgate Center, Mick Pearce. Fuente: inhabitat.com

El arquitecto Mick Pearce se fijó en el funcionamiento de las termitas para diseñar un edificio comercial cuyo requisito principal era evitar la instalación de aparatos de aire acondicionado (dado su alto coste por ubicación del proyecto, Zimbabue). El Eastgate Centre regula su temperatura haciendo uso del efecto chimenea de los termiteros y enfriando en conjunto durante la noche por ventilación mecánica. Utiliza menos de un 10% de energía de un edifico convencional de su tamaño, ahorrando así 3.5 millones de dólares a su propietario.

Para diseñar como la naturaleza nos debemos replantear todo lo aprendido y cuestionar las necesidades actuales. Si lo hacen las termitas, ¿Porque no nosotros?

“El arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos”

Antoni Gaudí.

Comments

  • Roberto

    Comparto totalmente la cita de Gaudí. Pero tengo una pregunta, ¿cómo saben las termitas que agujeros tienen que tapar? No pensaba que fueran tan inteligentes como para construir aplicando el efecto venturi.

  • Francisco Sabater

    Buen post!

  • Esteban Muñóz

    Me encanta este artículo! La verdad es que muchos cambios tienen que venir “obligados” por las administraciones de lo contrario veo difícil una transformación en la manera de hacer proyectos.

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